La apuesta Simon-Ehrlich

 

En 1980, Julian Simon y Paul Ehrlich entablaron un debate muy público en el que pusieron de manifiesto sus puntos de vista dispares sobre la población y la escasez de recursos. En dicho debate, conocido como la apuesta Simon-Ehrlich, Simon invitó a Ehrlich y a sus colegas a seleccionar y comprar cinco recursos no controlados por el gobierno por un total de $ 1000 cuyo valor se mediría con el tiempo. Tras aceptar la apuesta, el equipo de Ehrlich seleccionó cromo, cobre, níquel, estaño y tungsteno como las mercancías y luego eligió 1990 como la fecha de liquidación. Si el precio del paquete de recursos aumentaba, esto implicaría que el recurso habría comenzado a escasear y, por lo tanto, Simon se vería forzado a pagar la diferencia. Si el precio del paquete bajaba, esto significaría mayor abundancia y Simon recibiría la diferencia monetaria.

 

Entre 1980 y 1990, la población mundial creció más de 800 millones, el mayor aumento en una década, lo que causó que muchos creyeran que el valor del paquete aumentaría debido a la presión demográfica y a la correspondiente escasez de recursos. No obstante, en septiembre de 1990, el precio ajustado a la inflación de los cinco metales había descendido, por lo que Ehrlich tuvo que enviarle a Simon un cheque por correo por un valor de $ 576 para pagar la apuesta. Con el tiempo, la revista Wired Magazine apodó a Simon doomslayer, que en inglés significa "asesino del Juicio Final", por su postura contra aquellos que argumentaban que un Armagedón ecológico estaba a la vuelta de la esquina. (Para obtener más información sobre la apuesta Simon-Ehrlich, consulta aquí).

 

Por otro lado, si bien frecuentemente se criticó a Ehrlich como un teórico "del Juicio Final", se lo reconoce por desarrollar una ecuación simple que examina la relación de la población con el impacto ambiental, conocida como la ecuación IPAT. Ehrlich sostenía que los impactos ambientales (I) son el resultado de tres variables: población (P), afluencia o riqueza (A), y tecnología (T), donde:

 

I = P x A x T

 

Como era de esperar, Ehrlich consideraba el tamaño de la población como el principal motivo de los problemas ambientales y, por tanto, disentía con los ambientalistas como Barry Commoner, quien creía que las principales causas del deterioro eran las tecnologías y el consumo inadecuados. A pesar de todo, al desarrollar IPAT, Ehrlich instauró un nuevo marco conceptual para los debates sobre población que trascendía las cifras e incluía el impacto humano. La medición de las variables, no obstante, puede ser un desafío, especialmente la variable tecnología.

 

 

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